Miércoles , 23 Agosto 2017

En 2 horas triunfó la Armada Patriota frente al Imperio Español

Entre Altagracia y Santa Rosa se libró la Batalla Naval del Lago

 La Batalla Naval del Lago se libró el 24 de julio de 1823 en las aguas del Lago de Maracaibo, y con ella se reafirmó definitivamente la independencia venezolana de España. Fue un hecho decisivo. El 3 de agosto el comandante de las fuerzas imperialistas españolas, Gral. José Tomás Morales, firmó el acta de capitulación definitiva, teniendo como escenario lo que hoy conocemos como la Casa de la Capitulación, actualmente restaurada por el gobernador Francisco Arias Cárdenas.

Destacan en este combate la participación de héroes zulianos como Pedro Lucas Urribarrí –epónimo de la Estación de Guardacostas actual en el Lago de Maracaibo- quien junto a su hermano, también formó parte del movimiento independentista de 1812 en el Zulia, llamado La Escuela de Cristo. Ese movimiento fue develado y sus integrantes pagaron con la vida o la cárcel; entre los primeros un hermano de Ana María Campos, y Urribarrí, también altagraciano, estuvo preso. No obstante, una vez libre, siguió militando en las fuerzas patriotas y participó en la Batalla Naval del Lago.

Combates preliminares. La batalla sobre aguas del Lago, que marca oficialmente el nacimiento de la Armada Venezolana, tuvo significativos antecedentes y consecuencias. Un combate naval menor tuvo lugar en la Punta de Palma, en la Costa Oriental del Lago, el 25 de mayo, entre el almirante Padilla y el capitán de fragata Francisco de Sales Echeverría. Tres días después se produjo otro combate entre Los Puertos de Altagracia y Capitán Chico, venciendo los republicanos y hundiéndose la flechera Guaireña, lo que forzó a los realistas a volver a la isla de Curazao, desde donde zarparon nuevamente el 4 de julio tras hacer reparaciones a los navíos.

Luego de haber tenido tres encuentros parciales con la escuadra española, la escuadra republicana se apostó en el puerto de Moporo, donde pasó la primera quincena de julio sin actividades de mayor importancia, hasta el 17 de julio, en que el comandante Laborde envió a Padilla una intimación que éste rechazó, por lo que los días subsiguientes transcurrieron en febril actividad bélica. Ambos comandantes se mantuvieron acondicionando sus buques, concentrando provisiones y adiestrando sus tripulaciones con miras al combate.

En la tarde del 23 de julio, la escuadra realista se dirigió a la Costa Occidental del Lago en las inmediaciones de Capitán Chico (costas de Santa Rosa de Agua) y fondeó entre este sitio y Bella Vista, al norte de Maracaibo, quedando en línea de combate. La flota republicana permaneció en la vela hasta el anochecer, que fue a dar fondo en Los Puertos de Altagracia, quedando todos los buques en una línea paralela a la costa oriental y avanzando las fuerzas sutiles hasta Punta de Piedra.

La escuadra patriota estuvo integrada por los bergantines  Independiente, Marte, Fama, Confianza y Gran Bolívar; las goletas: Espartana, Independencia, Manuela, Chitty, Emprendedora, Aventina, Peacock, Antonia Manuela yLeona.

En cuanto a las fuerzas realistas las mismas estaban conformadas por el bergantín San Carlos, los bergantines-goletas:4 Esperanza y Riego o Maratón; la goleta de gavias Especuladora; las de velacho: María Salvadora, Estrella,Cora, Mariana, Rayo, María Habanera y Zulia; las flecheras: Atrevida y Maracaibera; los pailebotes: Guajira yMonserrat, los faluchos: Resistencia, Mercedes, Brillante, Relámpago y Pedrito y las piraguas: Raya, Duende,Palomera, Esperanza, Félix María, Altagracia, San Francisco y Corbeta, con un total de 49 cañones, 14 carronadas, 4 obuses, individuos de tropa y 670 de marinería, incluidos jefes y oficiales.

El combate. La escuadra republicana estaba dirigida por el Almirante José Prudencio Padilla, comandante del tercer departamento de Marina y de las operaciones sobre el Zulia, y la realista mandada por el capitán de navío Ángel Laborde y Navarro, Comandante del apostadero de Puerto Cabello y segundo jefe de la armada española sobre Costa Firme.

Al amanecer del 24 de julio los comandantes de los buques republicanos fueron llamados al bergantínIndependiente, donde el Almirante Padilla les dio las últimas instrucciones para el combate, efectuando algunos cambios y no satisfecho aún, a las 10:30 pasó personalmente a bordo de toda la escuadra, con el objeto de arengar a sus dotaciones y animarlas de un modo eficaz para que, llegado el momento de atacar a los realistas, lo hicieran con la mayor intrepidez y entusiasmo.

A las dos de la tarde, se ordenó al comandante de las fuerzas sutiles levar y seguir sobre las embarcaciones realistas de su clase, en atención a que por su menor andar debía adelantarse. Veinte minutos después, hicieron la señal de dar la vela, y minutos después la de formar la línea de frente para atacar al mismo tiempo a todos los buques enemigos que observaban aquellos movimientos que se acordaron. Como el bergantín Marte estaba situado a barlovento y elIndependiente, a sotavento, fueron proporcionando el andar de modo que quedase y siguiese perfectamente bien formada la línea de batalla para lograr la ejecución del plan que Padilla se había propuesto, sin que por esto se dejasen de hacer las señales que fuesen menester a cada uno de los que se desviasen de su sitio.

Los buques republicanos avanzaron con rapidez sobre la escuadra realista, que se mantuvo anclada en espera del ataque; el ala sur de la escuadra la llevaba el almirante Padilla y el ala norte estaba a las órdenes del capitán de navío Nicolás Joly, cortando la retirada hacia la bahía. A las 15:04, colocaron la señal de abordar al adversario, dejándola izada no obstante haber sido contestada por todos los buques, para manifestar con ello que ninguna cosa restaba por hacer. A las 15:45, la flota realista abrió fuego sobre las escuadras patriotas, pero la escuadra de Colombia la Grande prosiguió avanzando sin disparar un tiro, hasta que estando cerca rompieron los fuegos de cañón y fusilería. Al romperse los baupreses, el bergantín Independiente se echó sobre el San Carlos y dio comienzo al abordaje, fase con la cual se decidió la victoria para los republicanos.

Como consecuencia del ataque patriota, fueron destruidos muchos buques realistas y capturados otros. Los realistas en la más angustiosa situación picaron los cables y trataron de escapar haciéndose a la vela, pero fracasaron en su intento, pues sus buques mayores fueron hechos prisioneros. La mayor parte de la tripulación del San Carlos se arrojó al agua e igual suerte corrió la de los otros buques, excepto la del bergantín-goleta Esperanza, que fue destruida por una explosión. En definitiva, sólo tres goletas lograron escapar y se pusieron al abrigo del castillo de San Carlos.

Terminada la jornada, Padilla ordenó que la escuadra diese fondo allí donde había combatido. Poco después se dirigió a los Puertos de Altagracia a reparar las averías de sus naves. Por su parte, el comandante Ángel Laborde pasó al castillo, ganó luego la barra, tocó en Puerto Cabello y con el archivo del apostadero se dirigió a Cuba. Las pérdidas de los republicanos fueron de 8 oficiales y 36 individuos de tripulación y tropa muertos, 14 de los primeros y 150 de los segundos heridos y un oficial contuso, mientras que la de los realistas resultaron mayores, sin contar los 69 oficiales y 368 soldados y marineros que quedaron prisioneros. En 2 horas de recio combate se decidió la acción, la cual abrió camino a las negociaciones con el mariscal Morales Capitán General de Venezuela, quien, al capitular el 3 de agosto siguiente, se obligó a entregar el resto de los buques españoles, la plaza de Maracaibo, el Castillo de San Carlos, el de San Felipe en Puerto Cabello, así como todos los demás sitios que ocupaban los españoles. El día 5 Morales evacuó definitivamente el territorio venezolano.

 

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