miércoles , 13 diciembre 2017

Las obras de Mario Briceño Iragorry llegaron a la “María Calcaño”

Para María Iragorry Montero, profesora jubilada de “La Universidad del Zulia”, (LUZ), es importante poner a disposición de la mayoría de los venezolanos la edición de las obras completas de Mario Briceño Iragorry, intelectual  venezolano, escritor y ensayista quien vivió a  finales del siglo  XIX y principio del XX, con una importante trayectoria política, durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; por lo que realizó la donación completa de todas las obras de este autor y ahora estarán a disposición de todos los usuarios de la Biblioteca Pública del Zulia “María Calcaño”.

Así lo informó, María Iragorry Montero quien además señaló que “siempre he tenido el agrado de dar a conocer las obras de Mario Briceño Iragorry, porque fue un hombre de mucho valor e importancia de lo que es ha sido y será la venezolanidad, él en cuanto al aspecto regional siempre lo  ha querido hacer valer, su cultura, su identidad, todos nuestros valores. Es un autor que aún está muy vigente y que todos deberían conocer, tantos sus discursos políticos, como sus ensayos que fueron muchos, sus obras, cuentos, novelas, entre otras recopilaciones”, extendió la invitación Iragorry.

Asimismo, recordó que “un grupo de académicos a lo largo de varios años hemos trabajado en la difusión de las obras de  Briceño Iragorry, a través del Vice-Rectorado de LUZ se creó la Cátedra Libre con el nombre de este autor, y esto en el año 1998, participaron los profesores Manuel Suzzarini Baloa, José Francisco Ortiz, la doctora Beatriz Briceño Picón, (hija del autor Mario Briceño Iragorry), Teresa Álvarez de Fernández y Domingo Bracho Díaz, quien era el Vicerrector Académico de LUZ, en este periodo”, recordó la profesora quien además enfatizó que la Cátedra duró un año y permitió la alternativa de acercar el pensamiento del autor,  a los liceos, instituciones y varios lugares del estado Zulia”.

“En esta Cátedra estuvimos trabajando también los profesores Enrique Arenas, José Francisco  Ortiz, Luis Mena, Luis Suárez, María Alejandra Montiel y yo, estuvimos haciendo actividades tratando de divulgar estas obras, y también durante un año en la programación radial de LUZ FM, “Tiempo venezolano”, lo presentó con mucha distinción el profesor Camilo Balza, de manera que hemos querido también ahora traer estas obras completas a la Biblioteca “María Calcaño”, donde se ofrecerá a sus usuarios y así seguimos promoviendo su  pensamiento, el cual está muy vigente hoy día”, sentenció María Iragorry Montero, quien por cadena generativa es familia de este autor.

Por su parte, Lourdes Crespo, jefa del Departamento de Procesos Técnicos de este Recinto del Conocimiento, dijo que “es un gran honor para la Biblioteca recibir este material bibliográfico, el cual está muy bien cuidado, y completo además. Luego de realizar los debidos procesamientos técnicos, lo vamos a ofrecer a los usuarios de la “María Calcaño” y claro que ello significa un beneficio a la comunidad y estamos muy agradecidos”, manifestó Crespo.

Más de Mario Briceño Iragorry

Este ilustre trujillano fue uno de los más importantes ensayistas del siglo XX, venezolano. Sus padres fueron Jesús Briceño Valero y María Iragorry, la primaria la cursó en su pueblo natal y el bachillerato en el Colegio Federal de Varones de Valera. En 1912 ingresó en la Academia Militar donde conoció al futuro presidente Isaías Medina Angarita. En 1914 tras renunciar a la vida militar regresa a Trujillo donde ejercerá el periodismo en las páginas de Ariel. Dos años después se trasladó a Mérida para estudiar derecho en la Universidad de Los Andes, institución en la que tuvo como compañeros, entre otros, a Diego Carbonell, Mariano Picón Salas y Caracciolo Parra León. Allí también conoció a Josefina Picón Gabaldón con quien contrajo matrimonio en 1923. En 1919 se desempeñó como director de Política y encargado de la Secretaría del estado Mérida. En 1920, se graduó de abogado en la Universidad de Los Andes. En 1921 ingresa a la Dirección de Política Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores junto a Lisandro Alvarado, Jacinto Fombona Pachano y José Antonio Ramos. Por ese tiempo se incorpora como maestro al Liceo Andrés Bello, del cual será director. En ese mismo año, publica Horas y en 1922, Motivos.

En 1922, viajó a Nueva Orleáns donde ejerció el cargo de cónsul de Venezuela (1923-1925). A su regreso a Caracas, recibió el doctorado en ciencias políticas en la Universidad Central de Venezuela (1925). En este último año publicó Ventanas en la noche e inició investigaciones de etnografía, lingüística y arqueología. En 1926, publicó Lecturas venezolanas. En 1927, retorno a Trujillo donde fue nombrado secretario general del estado, ejerciendo interinamente la presidencia del mismo. En ese mismo año, fue director de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela y publicó Ornamentos fúnebres de los aborígenes del Occidente de Venezuela. Al año siguiente publicó La fundación de Maracaibo e Historia de la fundación de la ciudad de Trujillo, cuyo título definitivo fue Los fundadores de Trujillo (1930). En 1930 fue incorporado como miembro de la Academia Nacional de la Historia, y dos años después a la de la Lengua. En 1936 se editó una de sus obras más sobresalientes, Tapices de historia patria. También en este año fue designado ministro plenipotenciario en Centroamérica, residenciado en San José de Costa Rica, donde actuó hasta 1941. Otros cargos públicos en los que se desempeñó fueron: la Dirección del Archivo General de la Nación (1942-1943), la Gobernación del estado Bolívar (1943-1944) y la Presidencia del Congreso de la República (1945).

A raíz del golpe de Estado que derrocó al gobierno de Isaías Medina Angarita el 18 de octubre de 1945, fue detenido y llevado preso al Cuartel de la Planicie. No obstante, a los pocos días fue liberado. En 1946, recibió el Premio Municipal de literatura por su obra Casa León y su tiempo, el Premio Nacional de literatura por su libro El regente Heredia o la piedra heroica. En 1949 fue designado como embajador de Venezuela en Colombia. Durante este período publicó una serie de libros que lo convirtieron en uno de los más importantes exponentes de la ensayística contemporánea de Venezuela. Algunos de esos títulos son: Alegría de la tierra, Vida y papeles de Urdaneta, el joven, El caballo de Ledesma, Los Riberas. En 1951, apoya la candidatura de Jóvito Villalba para las elecciones presidenciales de 1952. Ante el desconocimiento por parte de la Junta Militar del resultado de dichos comicios se exilia en Costa Rica (1953) y Madrid (1953-1958). En 1957, aparece su obra señalada como el libro síntesis de su doctrina: Por la ciudad hacia el mundo. En abril de 1958 retorna a Venezuela, pero 2 meses más tarde muere. Sus restos reposan en el Panteón Nacional desde el 6 de marzo de 1991.

Redacción: Erika Barraes/ Biografía: Venezuelatuya.com

Fotografía: Mary Cruz Finol

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